Joia Staff

Araminta de Clermont »

por Joia Staff el 27 de marzo de 2012

Esperanza en Sudáfrica
1971. Londres, Inglaterra
aramintadeclermont.com

Por Constanza Briones.

“Normalmente les espera un trabajo manual en una fábrica, por eso las niñas quieren vivir esa noche con todo el glamour posible”

“En tiempos de apartheid, los prisioneros no tenían ningún medio de comunicación, ni siquiera tenían posesiones personales como lápiz y papel, entonces tatuarse el cuerpo se transformó en una forma primaria de auto-expresión”


Dicen que a veces hay que dejar lo conocido, la casa y los amigos para encontrar la paz. Eso pasó en la historia de Araminta de Clermont: después de varios años de adicción a las drogas en Londres, huyó de todo para volver a encontrarse con ella. Así llegó a Ciudad del Cabo. ?Ese viaje no sólo sirvió para limpiar su cuerpo y alma, también fue inspiración para su hermosa fotografía. Un trabajo lleno de realidad, historias, encuentros y comunidad. Para entrar a un mundo nuevo se necesita fortaleza y valentía. Araminta llegó a Sudáfrica huyendo de sí misma y se encontró con una comunidad que le devolvió las ganas de vivir.

Sin embargo, no fue fácil. Ciudad del Cabo es un lugar que sufre de pobreza, desigualdad, delincuencia, violencia y discriminación. En comparación con Londres, debiera ser un lugar más difícil para vivir. Pero para Araminta fue el lugar donde aprendió a confiar de nuevo en las personas y donde dejó de sentirse sola. Esa sensación se transmite en sus imágenes, donde retrata hombres y mujeres que deben luchar contra todos los problemas de su tierra pero que con la mirada emiten mucha más paz que la indiferencia de Londres.

Para Araminta también fue importante la naturaleza sudafricana. El mar, las montañas y el sol fueron claves para reencontrarse con el significado de las cosas, volver a mirar en perspectiva y confiar. La fotografía se transformó en una terapia de cercanía con las personas. Ese momento íntimo con el fotografiado trascendió en el tiempo y, mientras Araminta vivió en Ciudad del Cabo, mantuvo relación con muchos de ellos. Hoy, algunos de los hombres de “Life after” viven en la calle; otros han muerto o vuelto a la cárcel. Sin embargo sus miradas quedaron para siempre en las fotografías y transformaron la vida de la fotógrafa: “Esto me enseñó sobre la empatía y a olvidarme de mí misma; me dio gusto estar en la piel de otro por un momento. También me conmovió que alguien confiara en mí; aprendí a dar gracias por mi propia vida y aprendí también del poder de la perseverancia”.

Un biombo y el viaje



El primer acercamiento con la fotografía fue un biombo lleno de antiguas fotografías en la casa de su abuelo en Isle of man, muy cerca de Londres. Era un collage enorme de imágenes de toda la vida. Retratos de familia, amigos, viajes, la mayoría de los años 20 y 30. Su abuelo escribía historias de terror para Hollywood, por lo que Araminta podía imaginar un millón de historias después de ver las pequeñas imágenes pegadas que retrataban esa época. A veces se sentaban por horas en el ático de su casa a escuchar discos antiguos y ver fotografías. Así nació el gusto por las imágenes y el deseo por fotografiar.

La llegada a Sudáfrica impactó a Araminta de Clermont. De ese impacto nació primero “Life after”. Los protagonistas son ex prisioneros de la cárcel de Cape Flats, marcados por tatuajes que los identifican como miembros de una pandilla. Estas son poderosas y controlan las prisiones de Sudáfrica. Mientras más tatuado el hombre, más inmerso está en las pandillas, y por lo tanto es más respetado. Sin embargo, los tatuajes son mucho más que sólo símbolos de las pandillas: en los tiempos del apartheid, los prisioneros no tenían lápiz y papel, por lo tanto los tatuajes se convirtieron en la principal forma de auto-expresión. Los mensajes a los seres queridos están ahí, las declaraciones de arrepentimiento o culpa, mensajes de amor y así muchos otros. Los tatuajes tienen simbolismos interminables dentro de la cárcel. El problema es que fuera de la prisión los tatuajes provocan un juicio inmediato de la sociedad, temor en las personas o el rechazo de las familias. Esto hace que sea casi imposible para los hombres conseguir trabajo una vez que han salido en libertad. Muchos frotan la piel con cloro para tratar de eliminar las marcas o usan ropa que tape los dibujos. Cape Flats es conocida como el “vertedero del apartheid”, un área enorme plagada de problemas propios de las comunidades marginadas: pobreza, drogas, y desesperanza.

De la misma comunidad nace “Before life”, una mirada a la noche más importante en la vida de las jóvenes: su graduación. Ese día se visten con sus mejores trajes y celebran un evento que cambiaría su vida y la de sus familias. La noche de graduación es llamada “Matric dance” y significa mucho para las jóvenes. Para la mayoría, terminar la escuela es un gran logro y esa noche es la celebración de aquello, una ocasión en la que las familias las recompensan por no haber abandonado la escuela como tantos otros. El apartheid no había dejado estudiar a sus padres y abuelos, por eso la comunidad entera se reúne para observar los trajes y celebrar. Para muchas es la primera vez con un vestido y esa noche se transforma en una celebración de la esperanza, la libertad y de la nueva generación de jóvenes sudafricanos. “Ambas series tratan de destacar las formas de expresión que normalmente pasa por alto el arte tradicional: los trajes de las niñas están gritando mensajes, tanto como los tatuajes de los hombres. Hay algo de identidad de grupo, un sentido de pertenencia a algo mayor”. Esa idea llegó muy profundo en Araminta, tanto que cambió su vida.








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Erratic »

por Joia Staff el 27 de marzo de 2012

Visual Impact in Current Design
2011. Berlin, Alemania.
gestalten.com

Por Camilo Rojas.

Por primera vez en estos cinco años de Joia, presentamos en extenso un libro. No se trata únicamente de las imágenes que el libro va presentando en sus páginas, sino también del proyecto editorial, de la estructura interna y el objeto de diseño que significa el libro mismo.



Para abrir esta nueva sección hemos optado por el que consideramos uno de los compendios más interesantes de la imagen contemporánea: ERRATIC, una nueva publicación de Gestalten. El libro muestra una selección de imágenes que tienen dos cosas en común: producen un impacto visual y son actuales. El mar de obras y de diseños que puede entrar en esta clasificación es enorme y tremendamente heterogéneo; por eso el paseo que significa recorrer las páginas del libro es errático. Pero Robert Klanten (editor y presidente de Gestalten) y Floyd Schulze, los editores de ERRATIC, no han querido meter la selección de imágenes en una bolsa y luego publicarlas por orden alfabético o por fecha de elaboración. Han querido darle un orden, un sentido al conjunto; y lo que finalmente decidieron fue organizarlo de acuerdo a la estructura dramática de las obras clásicas griegas y las del maestro Shakespeare: exposición, inicio de la acción, clímax, bajada y desenlace. Estos son los cinco capítulos que componen ERRATIC, en los que se irá mostrando, a modo de obra teatral, la selección de imágenes que los editores han seleccionado después de una extensa investigación.

La idea del libro nace como la mayoría de los proyectos de Gestalten: en el marco de un constante diálogo, alguien –en este caso Floyd Schulze– aparece un día con un montón de imágenes que tienen algo en común, que pueden ser editadas en conjunto. El equipo, entonces, discute la posibilidad de hacer algo, iniciándose así una investigación en torno a la idea. A ésta se une Klanten y el proyecto toma fuerza. Se hacen estudios de mercado, se seleccionan las imágenes, se diseñan de páginas y, finalmente, se envía a la imprenta. Todo este proceso no tarda más de una temporada, es decir, seis meses.

Para que nos cuenten más del libro, nos hemos puesto en contacto con Floyd Schulze y Sven Ehamnn, el director creativo del proyecto. Desde Alemania han contestado a nuestras preguntas, dejándonos más claro el sentido y la estructura de ERRATIC.



ERRATIC, además de ser un libro de recopilación de cierto estilo de arte, es una propuesta narrativa en sí. Es una especie de meta-obra cuya estructura es la del teatro clásico y su lenguaje la fotografía de las obras en cuestión. ¿Cómo surge esta idea? ¿Pueden contarnos más de la iniciativa editorial?

A lo largo del desarrollo de este proyecto hemos sostenido en mente algunas ideas clave, por ejemplo: la crisis, la amenaza de la estabilidad (o del equilibrio), el engaño y la distorsión de la percepción. De acuerdo a estas ideas, en cierto momento a Robert [Klanten] se le ocurrió una excelente metáfora, que sirvió para organizar mucho mejor todo el trabajo recopilado: se trata de una pelota en el abismo. Esa pelota en el abismo es lo que sintetiza todo lo que hay en ERRATIC. Después, mientras estábamos pensando en cómo hacer que funcione el libro en términos de estructura, totalidad, etc., recordé la Pirámide de Gustav Freytag, en la que se explica la estructura de las tragedias en cinco actos, y que resultó ser una excelente forma de narración visual para el libro. Por lo tanto, la idea es también la contraposición entre el contenido radical y contemporáneo de las obras, con una manera de contar la historia más bien clásica.

Ahora, dentro de la metáfora de la pelota en el abismo, caben un conjunto muy heterogéneo de trabajos: arte, diseño gráfico, fotografía… ¿Qué es lo que logra unir, finalmente, los contenidos del libro?

Las imágenes que mostramos, todas pertenecen a un gran destape de la cultura visual y de la narrativa visual contemporánea, y todo esto ha ocurrido en el último par de años. Este impresionante desarrollo que se ha dado en todo el mundo, es lo que hay detrás de la selección y lo que comparten todas las imágenes del libro.

Algo se desploma



Dentro de la narrativa del libro, el principio y el final están marcados por la obra TEMPLATE (2007) del controversial artista chino Ai Weiwei [imagen 10]. Esta obra consiste en una gran escultura elaborada con puertas y ventanas de madera que formaron parte de los palacios de las dinastías chinas Ming y Qing (1368-1911). En un primer momento, la escultura está levantada sobre una base, y en un segundo momento de la exposición, la obra se puede ver desmoronada ordenadamente en el suelo.

Vemos que al principio de su libro aparece la obra TEMPLATE de pie, y al final, cerrándolo, la misma obra pero en su segunda posición, en el suelo…

?Esta conocida pieza de Weiwei ilustra a la perfección la narración del libro, porque abarca toda su estructura, desde la exposición (o introducción) hasta el desenlace (o resolución). Irónicamente, mientras estábamos trabajando en el libro, Ai Weiwei desapareció, es decir, fue secuestrado por el gobierno chino, cosa que causó gran revuelo y que significó una coincidencia muy extraña con el libro… por suerte fue liberado algún tiempo después.






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Interesni Kazki »

por Joia Staff el 27 de marzo de 2012

Alegorías del Mundo
1999. Kiev, Polonia
Interesnikazki.blogspot.com

Por Camilo Rojas.

“Combinamos temas sociales con temas espirituales porque el Universo es así, está todo unido, y eso es algo importante que queremos mostrar”



Interesni Kazki, en polaco, quiere decir leyendas interesantes, buenas historias o historias ideales; algo así como cuentos de hadas. Pues bien, de eso se tratan los trabajos pictóricos de Aec y Waone; son pequeñas historias perfectas, historias soñadas que se vierten en paredes y en telas, derramándose en escenas de gran potencia narrativa, motivadas por viejas leyendas, problemas sociales y, cómo no, su propia imaginación.

Todo empezó en una numerosa crew en Kiev, pintando paredes y trenes, dándole firme al tag y a las rayas locas. En ese contexto Aec y Waone se conocieron y fueron acercándose motivados por los mismos intereses: una pintura más figurativa y capaz de contar historias. Pasaron los años, y al tiempo que iban mejorando en técnica y uso de los colores, fueron experimentando con otra clase de imágenes. El año 1999 empezaron a trabajar pintando interiores, y dos años después se aventuraron con su primer gran muro. El resultado los dejó tan contentos, que ya no se detuvieron más, sumando un número incalculable de trabajos, tanto en conjunto como individualmente. Hoy, a una década de su primer muro de peso, cuentan con exposiciones en galerías de distintos países del orbe, publicaciones en tantas y más revistas especializadas, y, lo más importante, siguen impresionando con la incansable originalidad de sus trabajos.

Pero, ¿en qué consisten esas surrealistas, psicodélicas, demenciales imágenes? La pregunta es difícil, y cada persona que se detenga a observar alguno de sus trabajos podrá emitir su propia opinión. Por suerte, esta vez contamos con la opinión de Aec, quien nos habló más en detalle de los temas que giran en torno a su obra: “En algunos de nuestros trabajos estamos pensando en temas sociales, mientras en otros nos enfocamos en temas más místicos. Y, bueno, algunas de nuestras obras son una mezcla entre los dos. Cuando el tema es social, siempre buscamos levantar sátiras de fenómenos sociales que nos parecen injustos; este es el lado más crítico de nuestro trabajo. En cuanto a los temas místicos, estamos pensando en el significado espiritual de las cosas; eso nos ayuda a entender cómo funciona el mundo.”



Esta intención comprensiva que marca el trabajo de Interesni Kazki, con el tiempo ha ido dando forma a muchas ideas con respecto al amor, la vida, el espíritu y a los temas que en general han ocupado los estantes más importantes de la historia humana. Por eso, y en vista de la constante aparición amalgamada de lo humano y lo vegetal que vemos en sus trabajos, le preguntamos a Aec qué opina en torno al tema naturaleza/hombre: ¿es el hombre natural, o es algo distinto?: “Los humanos somos parte de la naturaleza, pero sólo en la parte material, en nuestros cuerpos. La otra parte del humano es el espíritu, que nos permite trascender a la naturaleza y participar de la fuerza creadora”. Pero esta búsqueda espiritual tampoco es un camino del todo seguro. Buena parte de la fuerza simbólica de las pinturas del dúo polaco se centra en este hecho: sus trabajos suelen ofrecer un significado complejo, difícil de comprender; tanto así que hasta sus propios autores suelen ser sobrepasados por su propia obra: “Con la pintura intentamos entender cómo funciona el mundo, pero no siempre encontramos las repuestas finales. De hecho, en varias de nuestras pinturas, descubrimos su verdadero significado mucho tiempo después de haberlas terminado.”

Por el lado de la crítica social, un muy buen ejemplo es el que concierne a su propio medio de desenvolvimiento, el street art: “Hoy en día el street art se ha puesto muy de moda en el mercado del arte, lo que ha llevado a que cualquier cosa hecha en la calle pase a llamarse street art. Y entre la infinidad de obras que entran en este calificativo, hay muchas que no son buenas, pero que siguen siendo muy respetadas por el simple hecho de que son street art. Esto, al final, resulta muy chistoso y muy triste a la vez.”

El círculo virtuoso



Un tema que casi nunca es fácil para un artista, es el del dinero, y el caso de Interesni Kazki se ajusta a la regla del esfuerzo. En una primera etapa tuvieron que trabajar duro pintando muros interiores para privados, con lo que conseguían el dinero necesario para poder vivir y financiar los muros que pintaban por amor al arte. Desde algún tiempo a esta parte se les han facilitado un poco las cosas: la fama que les ha dado su trayectoria les ha permitido trabajar también en pinturas sobre tela, que han expuesto en distintas galerías y que les han ofrecido un modo más expedito de conseguir el dinero. Esto, en todo caso, no significa menos trabajo, sino más dinero, lo que también se traduce en más paredes pintadas por amor al arte.

En cuanto al trabajo concreto frente al muro, Aec nos comenta que los tiempos para terminar un muro, independiente del tamaño, son muy relativos: “hemos pintado muros muy grandes en tres días, mientras en otros casos hemos tenido hasta un mes para trabajar tranquilamente.” Lo mismo ocurre con los modos de trabajo: “a veces sabemos exactamente lo que queremos hacer, mientras otras veces vamos inventando la idea mientras vamos pintando. A veces usamos un proyector para guiarnos; otras veces no.”






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Christophe Szpajdel »

por Joia Staff el 27 de marzo de 2012

Marcar lo que te marca
1970. Gembloux, Bélgica
flickr.com/christopheszpajdel

Por Mario Cuche.

“El Art Nouveau representa valores que comparto, como el culto a la naturaleza, la belleza, la elegancia, lo misterioso”

“Me encantan los logos de las bandas chilenas”



Esta es la historia de un hombre que contribuyó a formar la identidad de su estilo musical favorito, sin cantar ni tocar instrumentos.

Es 1977, Christophe Szpajdel tiene 7 años. Black Sabbath y Kiss atraviesan sus ojos y oídos infantiles, marcando el inicio de su amor por los sonidos y la estética del rock más pesado que ha conocido. La década siguiente Venom, Slayer y Kreator profundizan su encanto, llevándolo hacia la escena metalera underground oscura. Nacía el black metal, y poco después empezaba la carrera de un hombre que marcaría este género musical tanto como éste lo había marcado a él. Pero Szpajdel no lo hizo metafóricamente, sino de un modo concreto: con logos.

Reconocido desde hace mucho como el Señor de los Logos (lo cual refrendó en 2010 con la publicación de un libro recopilatorio de su trabajo titulado Lord of the Logos), Christophe lleva más de dos décadas especializado en el diseño de emblemas para bandas de black y death metal. Con miles de creaciones de su autoría, repasar los grupos que han contado con su trabajo sería un despropósito (puedes ver varios en las páginas que vienen); dejémoslo en que sus trazos están presentes en discos de cientos de bandas, principalmente de Europa y EE.UU. La historia, entre los amantes de la escena, es conocida: Szpajdel comenzó diseñando logos para grupos que le gustaban, sin cobrar otra cosa que unos cuantos discos de los mismos, para venderlos y ayudar a difundir su música preferida. Trabajos para algunas bandas icónicas del género –o subgénero–, como Emperor, lo hicieron ganar fama en varios países. Pasaron los años, se consolidó como el mayor especialista, y sigue hasta hoy haciendo nuevos diseños.

“Diría que me tomó 20 años establecerme. Sentí que mi madurez llegó cuando, durante el año 2006, exploré nuevos horizontes y me radiqué en Exeter (Inglaterra), donde creo que me quedaré por el resto de mi vida. Aquí empecé a apreciar las cosas y a esforzarme por crear logos maduros, con más poder y énfasis, y que no sólo fueran estéticos visualmente, sino también funcionales y versátiles, para que pudieran destacarse por sí solos o en la intrincada carátula de un álbum”.

Art Noveau y un chileno entre sus influencias



Su talento se desarrolló de manera instintiva, ya que nunca estudió formalmente arte o diseño. Sin embargo, el gusto por el Art Nouveau es esencial en su desarrollo. “El Art Nouveau representa valores que comparto, como el culto a la naturaleza, la belleza, la elegancia, lo misterioso. Es muy orgánico, sus líneas son más redondeadas que angulares, es increíblemente plástico, flexible y versátil. Con algunos cambios o adiciones un logo en este estilo puede fácilmente hacerse más agresivo o sensual o, usando más líneas rectas, cercano al Art Deco”.

La pasión por su trabajo lo ha llevado a investigar y buscar referentes en todo el mundo. Su lista de influencias parece interminable: “Frank Lloyd Wright, Louis Sullivan, Louis Comfort Tiffany, Víctor Horta, Héctor Guimard, Peter Behrens, Claud W. Beelman, Timothy Pflueger, Alphonse Mucha, Rene Paul Chambellan… y algunos artistas con los que estoy en contacto como Amy Cummins, Jamie Malone, Jeremy Regnum, Phil Kyle, Amy McCarthy, Karen McGammon, Melanie Knight, Alvin Pankhurst… la lista es enorme, podría escribir un libro con quienes me inspiran”.

Esta búsqueda constante de nuevos referentes le permitió conocer a un chileno por quien siente total admiración. “Me encantan los logos de las bandas chilenas, como Execrator o Sadism, y Chile tiene a uno de los mejores artistas de todos en el ámbito: Daniel Desecrator Corcuera. Él es un maestro absoluto y he mirado mucho su trabajo cuando necesito inspirarme. Sabe exactamente cómo hacer logos poderosos, fuertes y malignos al mismo tiempo. Nunca, pero nunca, he visto un mal logo de Daniel Desecrator, todos los logos que le he visto son 100% perfectos, y lo digo en serio”.

Ampliar las posibilidades



Después de tanto tiempo diseñando logos para bandas de black metal, Christophe ha comenzado a desear hacer cosas nuevas. “Quiero desarrollar tipografías completas. Me encantan el alfabeto georgiano y el sánscrito, y creo que puedo basarme en ellos. También me gustaría hacer una tipografía de estilo Art Nouveau”.

La competencia en el mercado también es un factor en su anhelo de diversificarse. “Creo que la especialización es buena, pero la diversidad es aún mejor. Si tuviera la oportunidad de hacer el logo de una banda que me gustara de otro estilo musical, la tomaría, porque si no lo hiciera, alguien más saltaría para hacerlo inmediatamente. Actualmente hay muchos diseñadores modernos que se demoran 5 minutos en hacer un logo. Usan Paint o Photoshop, clic-clac, clic-clac, copiar-pegar, cambiar colores, aumentar brillo, bam-bing-bong-badaboum, trabajo listo. Conozco artistas que pueden producir 1.000 logos en un mes gracias al uso de la tecnología. No es mi forma. A mí me gusta trabajar empezando con el lápiz y poniendo cada letra en armonía”.






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Quinto »

por Joia Staff el 27 de marzo de 2012

Por un plus de adrenalina
1988. Valparaiso, Chile.
quintoenfoque.com

“Estos cabros están todos locos, y me incluyo”

“Es como robar un banco”



“Estaba en clases, en laboratorio de fotografía, y en mis apuntes había anotado cuatro tipos distintos de enfoque. Entonces le pregunté al profe si es que había un quinto…. y me dijo que no. De ahí viene la chapa.” Y esto no ocurrió hace mucho tiempo; Quinto, en tanto tal, existe hace un par de años, no más. Todo empezó con un curso de fotografía que tomó en la universidad, donde aún estudia diseño. Su profesor y maestro, Carlos Opazo, fue quien le abrió las puertas de este nuevo mundo. Y fue también en la universidad donde se hizo amigo de algunos de los miembros de 21+ (o 21plus), la crew que lo adoptó y que le abrió las puertas de otro mundo desconocido, uno lleno de adrenalina y riesgo: los trenes, el metal. Se han disfrazado de guardias, han traspasado toda clase de alambra-dos, han descendido por los respiraderos del metro, y todo para lograr rayar, de todos colores y en todas las formas, las gigantescas letras que los identifican. Y suelen lograr su objetivo: “conquistar los diferentes sistemas ferroviarios”, porque logran la mixtura perfecta entre temeri-dad, organización y fiato. Trabajan como un sólo cerebro y como un solo cuerpo de varios brazos. Todos tienen sus diseños, de manera que se van turnando para que todo el equipo trabaje en uno solo a la vez. El autor de turno define los colores y entre todos se reparten el trabajo. A veces cada uno se hace cargo de una letra distinta; otras veces unos trazan, otros rellenan y otros hacen los brillos. Pero la organización no se remite sólo al momento de pintar; suelen programar sus ataques con tiempo, calculando el lugar y el momento adecuado. La noche anterior visitan el lugar para hacer los agujeros en las rejas y dejar todo listo. Son, digamos, bastante profesionales en lo que hacen. Y Quinto no se queda atrás; está siempre atento al teléfono para no perderse la posibilidad de asistir a una nueva sesión. La cantidad y la calidad del material acumulado nos dan fe de ello. Según nos comentó en una entrevista –a la que también asistió un miembro de 21plus–, este trabajo de reportaje le demanda muchísimo tiempo y le exige una disponibilidad absoluta. Pero jamás ha pensado en dejarlo: la experiencia es tan única que el sólo hecho de participar en los ataques le sirve de paga. Hace dos años que lo hace, y espera no detenerse más.



Pero no todo es alegría para Quinto. Se lamenta de formar parte de una cultura que no es capaz de ver el valor de trabajos como el suyo. “Si mi mamá ve que salgo publicado en una revista así, en un formato la raja y toda la cosa, no se va a alegrar por mí, no me va a felicitar. Todo lo contrario. Me reprocharía, porque para ella todo esto no es más que delincuencia.”

Los miembros de 21+ son más de doce, y están repartidos entre Santiago y Valparaíso. También suelen unírseles escritores extranjeros, europeos, gringos, argentinos, que vienen a pintar y que por las redes sociales se han enterado de que existe este grupo. Cuando llegan a Valparaíso, los porteños los reciben en sus casas y los tratan como a hermanos. Y así van creciendo las redes, y también se van abriendo nuevas posibilidades de alojamiento en otros países, pues en la familia de los escritores es muy común abrirle las puertas de tu casa a un compañero, lo conozcas o no.

Un backjump fallido para el recuerdo



Ocho encapuchados esperan escondidos entre la maleza que crece al borde de la línea del tren. Están justo bajo el poste acordado y cada uno sabe perfectamente lo que tiene que hacer. Se acerca el tren. En uno de los últimos asientos va sentado el noveno miembro del equipo, que no quita la mirada de la ventana, buscando el poste indicado. Lo ve. Se acerca. Va pasando por el lado… y el tren se detiene violentamente. El infiltrado ha activado el freno de emergencia. El conductor, que aún no sabe lo que ha pasado, debe ir atrás a ver de qué emergencia se trata. Mientras camina por el tren revisando las palancas, un grupo de adolescentes se apiña dificultándole el paso. En promedio, tarda un minuto y medio en llegar al final del tren, subir la palanca y devolverse a la cabina. A mitad de camino, los pasajeros le advierten que hay unos vándalos rayando el tren. Las señoras no saben de qué se trata todo eso. ¿Es una acción política? ¿Son protestas estudiantiles? ¿Es un atentado? ¡Oh, son encapuchados! Por casualidad, en el segundo vagón va un grupo de amigos deportistas, correctos ciudadanos. ¡Están destruyendo las instalaciones públicas, que pertenecen a todos los chilenos!, exclama uno. Y los sujetos, dejando sus bolsos encargados a un par de señoras, salen al andén, avanzan hasta la nariz del tren, salta a la línea y corren para atacar a los ocho encapuchados. El noveno elemento se suma a la trifulca. Las letras de colores han quedado inconclusas. Parte de los que estaban rayando son mujeres, pero no dudan en tirar unas patadas. Son una familia, y si uno pelea, todos pelean. La trifulca dura menos de un minuto. Todo se disuelve rápidamente; la policía está en camino, y es mucho lo que se arriesga. No hay heridos. El backjump ha fallado, pero una vez a salvo toda la 21plus crew ríe de buena gana. Acaban de descargar más de la adrenalina que esperaban, que ya era mucha. Un año después, el único que se lamenta es Quinto, por no contar con imágenes del suceso. Pero no es tan grave. Hay otras muy buenas, y de seguro habrá más en el futuro.






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Kevin Cyr »

por Joia Staff el 27 de marzo de 2012

Los autos como metáfora
1976. Brooklyn, NY, EEUU
kevincyr.net

Por Mario Cuche.

“Creo que el elemento de la clase obrera puede verse en todo mi trabajo”



Kevin Cyr tiene muy claro todo cuando se trata de su arte. Motivaciones, anhelos, mensajes, todo lo expresa con la certeza de alguien que ya resolvió muchas cosas en su vida. Vida que en 35 años ha tenido varios desplazamientos que han contribuido a formarlo como artista: nació en Canadá, creció en Maine, estudió en Boston, trabajó en Beijing y actualmente vive en New York. Desde allá nos contestó esta entrevista.

¿Cuál es tu relación con los vehículos, que los hace tan frecuentes en tus obras?

Es un tema que ha evolucionado con el tiempo. Cuando estaba en el inicio de mi desarrollo como artista tenía un amplio rango de temas y elementos sobre los que me gustaba pintar, incluyendo camionetas y autos viejos. Con el tiempo mi interés por los vehículos creció, empecé a verlos como una metáfora de los cambios en la sociedad alrededor mío. Al principio estaba interesado en los autos viejos, en preservar su carácter, su óxido y abolladuras, a través de la pintura. Cuando me mudé a New York me sentí atraído inmediatamente por las vans cubiertas con graffitis, que son muy representativas de la ciudad. Aparte de ser increíblemente interesantes de pintar, representan algo de New York que está en constante cambio. La mayoría de las vans que he pintado ya no existen o tienen nuevos tags, óxido y rayados.

¿Qué otras características menos obvias son comunes en tus trabajos?

Crecí en una comunidad obrera, por lo que siempre me identifiqué con la clase trabajadora. Cuando estuve en Beijing quedé impresionado por la cultura de la bicicleta que tienen allá, especialmente por la gente que usa bicicletas de tres ruedas para ganar dinero, transportando cargas gigantescas, desde muebles hasta materiales de construcción. La clase trabajadora de China me recordó mucho a mi pueblo. Me interesé mucho por cómo usan esas bicicletas, era prácticamente la misma forma en que los norteamericanos usan sus camionetas y vans. Supe de inmediato que quería hacer un proyecto con las bicicletas de trabajo chinas. Creo que el elemento de la clase obrera puede verse en todo mi trabajo.

De los dibujos a las escultura



Las obras de Kevin han aparecido en publicaciones de nivel mundial y han sido exhibidas en galerías igualmente respetadas. De todos esos reconocimientos, siente un cariño especial por una muestra que hizo en 2011. “El show ‘Home in the Weeds’, que hice en solitario en la 941 Geary Gallery, fue importante para mí. No causó mayor revuelo en el mundo del arte, pero estoy muy contento con el trabajo que creé, y me probé a mí mismo que podía ejecutar concienzudamente un show por mi cuenta”.

¿La inspiración de tu trabajo está basada más en tus experiencias o en tus pensamientos e imaginación?

Hasta ahora creo que ha estado basada en mis experiencias y observaciones, influenciadas por mi educación. Creo que las experiencias afectan mucho lo que las personas ven e interpretan.

¿A qué se debe esta especie de inconformismo con un solo formato que te lleva a presentar obras en forma de escultura y de dibujos o pinturas al mismo tiempo (como en “Camper Bike” y “Home in the Weeds”)?

Usar diferentes medios ha sido la forma de presentar mis ideas de la mejor manera posible. Si “Camper Bike” y “Little Tag Along” sólo fueran presentados como dibujos y pinturas, no tendrían el mismo impacto. Creo que el aspecto tridimensional y la escala de esas piezas las hace atractivas.



¿Cómo fue el desarrollo de tu gusto por las distintas expresiones artísticas que dominas? ¿Del dibujo y la pintura pasaste a la escultura, o viceversa?

Fue mucho pintar y dibujar al principio, la escultura vino después como la mejor forma de expresar las ideas que tenía. El proyecto “Camper Bike” fue mi primer paso hacia la construcción de esculturas. Comenzó como un proyecto de dibujo y pintura, pero con el tiempo empecé a interesarme cada vez más en ver si mis dibujos podrían traducirse en una escultura a gran escala. La construcción de “Camper Bike” empezó como un prototipo o simulacro para ver si era posible, y rápidamente se convirtió en una pieza completa. Construirla fue más fácil de lo que supuse tan increíblemente divertido, que me lanzó hacia todo un nuevo medio y cuerpo de trabajo.

¿Hay algún otro tipo de expresión artística que te gustaría explorar?

Las instalaciones en un sitio específico podrían ser una forma de expresión que me gustaría explorar. He tenido algunas ideas para la creación de instalaciones en ambientes naturales en diferentes estaciones. El resultado final tendría que ser mostrado a través de fotografías, porque las obras no resistirían la intemperie, pero creo que sería interesante crear un trabajo fuera de un espacio definido, metido en la naturaleza.

¿En qué proyecto estás trabajando ahora?

Estoy trabajando en pinturas sobre vehículos, sobre todo en vans cubiertas con graffits. Luego planeo hacer otra pieza del estilo “Camper Bike”. También me gustaría viajar a Cuba. Estoy muy intrigado por su cultura en el uso de autos y me encantaría ver cómo es el país antes de que demasiados estadounidenses vayan a visitarlo.






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Frieke Janssens »

por Joia Staff el 27 de marzo de 2012

Una foto para mil palabras
1980. Brujas, Bélgica
frieke.com

Por Constanza Briones.

“Si hubiera fotografiado adultos, la gente prestaría atención a la personalidad y no se hubiese preguntado sobre el fumar”



Al mirar las fotos de Frieke Janssens, puedes ver niños jugando a ser adultos, hermosos vestuarios, o bien una chocante escena de tabaquismo infantil. Todo depende de quién y cómo las mire. De eso se trata este trabajo fotográfico: estimular la conversación y el pensamiento.

La vida de esta fotógrafa belga ha sido apacible. A los 15 años tomó sus primeras lecciones de fotografía. En ese momento decidió que ahí estaría su futuro y siguió, hasta ahora, disparando con su cámara. Muy joven se trasladó a Bruselas a estudiar y desde entonces ha crecido sin pausas como profesional.

Un video en YouTube de un niño indonesio que fumaba dos cajetillas diarias la inspiró para realizar Smoking Kids. Una serie que habla de tabaco y las reacciones de amor y odio que lo rodean. Tomando en cuenta la enorme industria edificada alrededor del cigarrillo, Frieke nos muestra un tema que da para mucha conversación.

Pero no sólo de tabaco se trata su obra; también trabaja como fotógrafa en publicidad, editoriales y en sus proyectos personales que siempre provocan reacciones en el espectador. Su técnica es precisa. La calidad de su fotografía es producto de mucho trabajo, y no sólo al momento de disparar el obturador: también hay una enorme tarea de investigación y pre-producción. En su vida diaria pasa muchas horas frente al computador, retocando, investigando, buscando el lugar, objeto o personaje perfecto para proyectar sus ideas. Perfeccionista de tomo y lomo, Janssens no descansa hasta que logra en el papel la imagen exacta que crea en su mente, siendo también rigurosa al construir las escenas en su imaginación. Pasa bastante tiempo meditando y dando forma a lo que quiere lograr. Cuando ya tiene resuelta esa imagen, recién comienza a trabajar en la realidad: cómo lo logrará, qué necesita, cuál será el método a seguir. Así consigue lo que quiere: trabaja, trabaja, trabaja.

Si lo sabe: piense



Bruselas es la capital de Bélgica. En esa ciudad, internacional e intensamente europea, vive Frieke Janssens. Cuando llegó a estudiar, recién terminado el colegio, sus compañeros la consideraban elitista. Venía de una familia de clase media, normal y cariñosa. Nació en Brujas, y desde la adolescencia se había enamorado de la fotografía. Cuando volvía a su pueblo natal, la gente la miraba como una extranjera, liberal y cosmopolita. A partir de esa experiencia nacieron sus primeros trabajos: “Mi niñez inspiró los primeros trabajos realizados mientras estudiaba fotografía en Saint Lukas, Bruselas. Estaba interesada principalmente en los distintos estilos de vida, la sociología y los estereotipos, porque me sentía viviendo en dos mundos al mismo tiempo. Por un lado en mi seguro paraíso de Brujas, donde yo era muy alternativa, y mi mundo en Bruselas, donde algunos compañeros me consideraban snob”.

Un día, viendo televisión, se encontró con la noticia del niño indonesio. Se disparó la imaginación de la fotógrafa y empezó a gestar Smoking Kids. “Yo quería hacer una serie sobre la contradicción y el contexto. Comencé ésta porque quedé fascinada con el contraste entre oriente y occidente en el video. La prensa de occidente quedó en shock, una reacción muy normal. Si hubiera fotografiado adultos, la gente hubiera prestado atención a la personalidad y no se hubieran preguntado sobre el fumar, porque es normal ver un adulto fumando, pero ver a un niño te hace pensar un poco más”.

A Frieke no le interesa entregar un discurso, tampoco tiene muy clara su posición frente al tema, lo que busca es provocar conversación. Que el espectador se haga preguntas en torno al hábito de fumar, lo que significaba en el pasado y lo que será en el futuro. Ahí está la gracia del trabajo de Janssens: crear imágenes técnicamente bien construidas, con un tema que provoque pensar un poco más allá, preguntarse sobre lo obvio, dar una segunda vuelta a lo que se ve todos los días.

The table of FC Bergman y el futuro



Los proyectos de Frieke tienen muchos detalles, horas de trabajo en estudio, mucha producción y post-producción. Es el caso de la fotografía del grupo de teatro experimental FC Bergman Group. Este retrato será presentado en un libro de “d e t h e a t e r m a k e r”, una organización que ayuda a actores jóvenes a concretar sus proyectos. La imagen muestra a todos los actores representando un personaje en una escenografía que recuerda a la Última Cena de Da Vinci. Es un retrato formado por muchas capas: 9 sesiones de estudio y un exigente trabajo de los actores que debían representar más de un papel, tal como en su trabajo diario.

Para el futuro, quiere seguir mostrando historias, dando temas para pensar: “Trato de contar una historia que sea fascinante. Me inspiro en diferentes cosas, la pintura, los comics o incluso en un sitio web de bienes raíces, y trato de trabajar poniendo ojo en los detalles con humor y surrealismo. Quiero hacer fotografías que puedan ser miradas durante mucho tiempo, que capturen tu atención, que te hagan pensar…”






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Eboy »

por Joia Staff el 27 de marzo de 2012

Los monos del pixel
1997. Berlín, Alemania
hello.eboy.com

Por Camilo Rojas.

“Nosotros sólo queríamos trabajar para la pantalla, así que el píxel se convirtió en nuestro principal centro de atención de un modo natural”



Más de tres años han pasado desde que eBoy estuvo presente en estas páginas (Joia_03), y no han pasado en vano. Fieles a su concepto, han insistido, perfeccionado y ampliado los campos de aplicación de su denominado pixel art. Sauerteig Steffen, Svend Smital y Kai Vermehr siguen obsesivamente pintando cuadritos de colores para confeccionar toda clase de escenas, desde inmensas ciudades abrumadas por catástrofes y toda clase de actividades sociales, hasta simples personajes de lego o de algún videojuego.

Los tres miembros de eBoy son alemanes, pero actualmente están radicados en distintos lugares del mundo, de manera que han tenido que adoptar ciertas estrategias para seguir funcionando. Se reúnen en videoconferencias y se reparten el trabajo; para cada nueva pieza, uno de los tres toma el mando, y es él quien tiene la responsabilidad compositiva y quien se encarga de dirigir el avance. Según nos comenta Kai Vermehr, con quien conversamos en esta ocasión, hoy en día los tres están muy ocupados con otros trabajos, de manera que se ha enlentecido notoriamente su capacidad productiva, tanto así que para terminar algunas imágenes grandes (de ciudades) han llegado a tardar hasta dos años; las dos grandes producciones que han logrado terminar en ese último tiempo son París y Río de Janeiro.

Otro elemento clave de sus piezas es una especie de futurismo, que va muy de la mano con la estética del pixel. Dado esto, le preguntamos a Vermehr por su opinión en torno al progreso y a la tecnología. Y su mirada es optimista, fabulosamente optimista: “La evolución humana es sólo una parte del progreso. Vamos a evolucionar hacia algo más. Y la tecnología jugará un papel importante. Así es como funciona la naturaleza. Han ocurrido miles de miles de cambios fascinantes en un lapso de tiempo muy corto, ¡y todo se está acelerando a cada paso que va avanzando! Es una lástima que no podamos quedarnos más tiempo para maravillarnos con los que ocurra en el futuro.”

El reino del detalle?



Tazones, gorras, camisetas, calcomanías, juguetes y un sinfín de artículos con diseños de eBoy se asoman por vitrinas de todo el mundo, pero nada se vende tanto como los clásicos posters, sobre todo los de las ciudades; la idiosincrasia ciudadana que logran retratar en los demenciales acontecimientos que se dan en estas imágenes, ha cautivado tanto a los extranjeros como a los propios habitantes de las ciudades en cuestión.

Y es que, sobre todo en las ciudades, cada pixel de la imagen tiene algún sentido. No hay fondo. Todo es primer plano. Más que en una figura o una idea central, el cuadro se forma a partir de un conjunto de detalles; lo único que los une es el sentido que cobran en aquella ciudad. Al respecto nos comentan lo siguiente: “Los detalles son tan importantes como todo el poder de una imagen. Para nosotros, los detalles comienzan como sus propias partes y luego se transforman en una imagen más grande: tienen que valer por sí mismos antes de que los incluyamos en una de nuestros grandes trabajos.”

eBoy es, antes que todo, una biblioteca de imágenes pixeladas. Cada personita, cada helicóptero, cada robot que se puede ver en sus ciudades ha sido creado anteriormente y forma parte de su inmensa biblioteca de objetos pixelados reusables, para luego ser puesto en aquella escena, como si se tratase de un juego de playmobil: “Es una técnica divertida, y, con todo, el medio digital es una forma muy natural de trabajar. Además que no estamos muy metidos en la escena del píxel o lo que sea… es sólo una técnica. Nuestra fascinación va por los gráficos modulares.”

Trabajando en el juego



Y, dado que su trabajo de construcción de imágenes es una especie de juego, no es raro que una de sus grandes pasiones sea la construcción de juguetes. Hace unos años empezaron a trabajar con las líneas de juguetes Kidrobot y Peecol. Al preguntarles cómo fue que empezaron con eso, nos comentaron lo siguiente: “Es un concepto muy simple de imagen modular. Todo empezó como una manera de reutilizar pequeños objetos pixelados para sitios web. Luego se convirtió en un sistema de fuentes. Y cuando nos pidieron que desarrollemos un juguete para Kidrobot, tuvimos claro que la idea que habíamos desarrollado para Peecol era exactamente lo que estábamos buscando. Así que la última versión de Peecol se ha convertido en un juguete que consiste en dos partes, las piernas y la parte torso/cabeza. Estas partes se pueden separar y pueden ser recombinadas con otros personajes de la serie. Entre más juguetes tengas, más posibilidades de combinar tienes. Así, el juguete es jugable, lo que es muy importante para nosotros. No queríamos hacer otra serie de juguetes clásicos para coleccionistas, queríamos hacer un juguete real que fuera cool para niños y adultos.”

Nos adelantaron que se vienen nuevos juguetes, y que tienen muchas ganas de conocer Hong Kong, Kyoto y Nueva Orleans, con lo que podemos deducir que tarde o temprano contaremos también con escenas de estas ciudades.






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