Durante tres años, Nicolai Howalt, siguió a un grupo de niños boxeadores daneses y los fotografió antes y después de sus peleas. De esto nació el libro de fotografías “Boxer”, retratos de adolescentes llenos de emoción, energía, adrenalina y golpes.
Los retratos son dobles, mostrando los cambios emocionales y físicos, de estos niños-adolescentes que se suben a un cuadrilátero de box. El boxeo se convierte en un símbolo de la pubertad en estos niños, haciéndose hombres a combos, ganando respeto y admiración a pura bravura.
El boxeo ha sido desde siempre amado y criticado. Es deporte y pelea a la vez, brutal y gallardo, arma para salir de la pobreza o medio para encontrar la propia identidad. El propio Howalt practicó boxeo cuando era adolescente en Dinamarca, quizás desde ese tiempo quedaron estas caras guardadas en su memoria.












































Wenísima la serie… el último cabrito debe haber sido seco, quedó igual pa la segunda foto…