Gary Go

por Joia Magazine el 12 de diciembre de 2010

GARY GO
Texto: Tamara Meruane

“Amo el riesgo y la adrenalina de sentirme parte de un escenario donde el hardcore sucede (..) hay que esquivar las guitarras y los bajos que usualmente se estrellan contra el lente de tu cámara”.

“Hoy en día ya no quiero sacar más fotos, pasó algo heavy que me cagó la cabeza”.


El hijo bastardo del punk chileno

Su gran reconocimiento como fotógrafo del mundo hardcore-punk nacional, terminó hastiándolo de lleno. Hoy Gary Go se revela ante una escena plagada de superficiales rebeldes, y se aleja buscando un camino que le dé sentido a su pasión por la fotografía, indagando la vía correcta por donde explotar su talento tras el lente.

Pese a ser un tipo vergonzoso, Gary derrocha rabia y anarquismo en cada una de sus palabras. Por eso no es extraño que de pequeño, en el barrio de avenida Matta, sus primeros amigos fueran punks y trashers. Con ellos, a través de una inocente disconformidad con la sociedad, fue forjando un comprometido amor por los riffs acelerados y las líricas llenas de crítica y malestar. Aún recuerda esos paseos por el persa Bío-Bío, donde cada fin de semana engrosaba su colección de poleras y cassettes. Ahí fue testigo de la evolución del punk al hardcore. “El hardcore era un punk con más rabia, una forma diferente de ver el mundo”, dice.

Este proceso evolutivo llevó a Gary a cruzar una gran barrera. Su amor por la música lo impulsó desde el sudoroso moshpit directo al escenario, donde tocó el bajo y cantó en un par de bandas que más tarde se disolvieron. Esta situación llenó de vacío su espíritu de artista, haciéndolo extrañar la energía y la potencia que se vivía en un movimiento tan intenso como el hardcore. De manera que decidió volver, pero ya no haciendo música: “el escenario era lo mío, necesitaba seguir sobre él, pero de una forma distinta. Y la única forma de seguir haciendo algo que sentía mío era sacando fotos. No significaba un arte para mí, yo sólo registraba lo que me pertenecía”.

Y no se equivocó: pasó de ser un anónimo fan a capturar por casi una década las postales más impresionantes del movimiento en Chile. Es que Gary lo lleva en la sangre, sabe cuándo y cómo disparar de forma precisa, captando la energía y la adrenalina que derrocha un concierto de esta índole. Conoce los códigos y el lenguaje del hardcore. Sabe mejor que nadie que cuando las luces se apagan y la guitarra se acelera, todo se convierte en una guerra. “Amo el riesgo y la adrenalina de sentirme parte de un escenario donde el hardcore sucede. Es complejo, la gente se te tira encima, hay que esquivar las guitarras y los bajos que usualmente se estrellan contra el lente de tu cámara”. Todo esto por lograr la fotografía perfecta que refleje lo que es el hardcore: “Hay que pelear con la gente por tu vida y por tus cosas, una vez me rompieron el flash de una patada, y la cámara se me ha caído al suelo en más de una ocasión”.



Fuck educational system!

Siempre fiel a su estilo disconforme, Gary Go quiso perfeccionar su oficio entrando a la universidad. Quedó en arte en Concepción, pero por problemas monetarios no pudo viajar ni estudiar. “Terminé entrando a foto en una porquería de instituto. Una mierda, apenas tenía clases un par de horas a la semana”, recuerda. Al sentir que aún le faltaban conocimientos ingresó a la Universidad de Chile a realizar un diplomado en fotografía, el cual jamás finalizó. Terminó la carrera a tropezones en el instituto Arcos, nuevamente por problemas de dinero. “Me aproveché de las debilidades del sistema educacional, yendo algunos meses gratis y ocupando sus laboratorios para revelar mis propios trabajos. De hecho, hasta el día de hoy lo sigo haciendo”, comenta mientras ríe.

Por necesidad, en medio de rabiosos cantantes y baterías punzantes, el fotógrafo buscó llevar su arte al mundo de la moda. “Presenté mi book a la revista Paula, donde no me pescaron en lo absoluto. Pasaron muchos meses y luego me llamaron. Trabajé con ellos durante casi un año y luego me despidieron”. Posteriormente siguió como asistente de diferentes fotógrafos de moda, aunque afirma: “me di cuenta que el mundo de la moda era una mierda”.

Pero Gary Go no sólo critica el mundo de la moda. Sus dardos más venenosos van dirigidos a la escena que lo vio nacer como artista. “Hoy en día ya no quiero sacar más fotos, pasó algo heavy que me cagó la cabeza. Cuando la gente comenzó a buscarme para hacer fotos, me di cuenta que lo que hacía se convertiría en un producto. Se dejó de ver el contenido en pos de la imagen. No sé si quiero seguir formando parte de eso”, dice.

A pesar de ser un pilar fundamental del movimiento hardcore, Gary Go lo reprocha sin asco. Además, cree que dentro del hardcore se repite el modelo de sociedad actual, cuando debería ser todo lo contrario. Para él los culpables tienen nombre y apellido: el propio movimiento. Según su visión, si bien han existido intentos de politizar el mensaje y darle profundidad, siempre esos intentos quedan en nada: “no existe una radicalidad para cambiar el sistema. El hardcore no posee muchas temáticas más allá del hardcore en sí”, asume.



Sueños contradictorios

Uno de los anhelos de Gary Go era que una banda hardcore lo llamara a registrar sus shows alrededor del planeta: “me hubiera gustado que una banda me invitara; he viajado por Sudamérica registrando shows en vivo, pero ahí tuve que costearme todos los gastos solo… la verdad es que ya no quiero hacer eso nunca más. No me gustan los escenarios grandes, hacen de una tocata un show lleno de luces y pantallas, no una tocata. Pensándolo bien, ya no me gustaría que una banda grande me invite de gira”.

Si bien las aspiraciones del fotógrafo ya no tienen que ver más con bandas y giras, reconoce que no tiene muchas temáticas artísticas más allá de los límites del hardcore, por ello se encuentra en una búsqueda ligada a explotar su talento en otros aspectos. “Hace un tiempo me fui de viaje buscando hacer retratos, internarme en una tribu e intercambiar mi trabajo por comida. Pero no se dio. Quizá en un próximo viaje existan tales oportunidades”, cuenta.

Al hablar de sus influencias, menciona a Glen Friedman y Mateus Mondini, fotógrafos que han hecho escuela en el mundo de la fotografía análoga, retratando bandas por Europa y el resto del mundo. “Estos tipos tienen unos encuadres que no te la crees, fotos increíbles. Lo análogo posee un aura que no tiene lo digital. Tiene un alma palpable que no desaparece ni se borra, como ocurre con lo digital”.

Pese a su molestia con el movimiento hardcore, Gary Go no esconde la satisfacción por la retribución que le entregan las bandas internacionales que vienen a Chile cuando él queda a cargo del registro fotográfico. Y tampoco sepulta sus ganas de seguir, pero tras un bajo y un micrófono: “antes de irme de viaje tocaba en Disputa, pero como me fui, me quedé sin banda. Ahora espero formar otra si es que no me voy de nuevo”.



Comentarios: 5 Comentarios.

5 Comentarios en “Gary Go”

  1. Mauro Mora dice:

    Maestro Gary! un abrazo viejo, tremendo lo leído.
    Saludos!

  2. LMDTR dice:

    “El hardcore no posee muchas temáticas más allá del hardcore en sí”

    Será parte de una letra.
    Go!

  3. Tremendas fotografías!
    Sólo el que ha estado ahí, sabe que la expresión captura de manera perfecta lo que se vive ahí dentro.

    Grande Gary… ACTITUD!

  4. 1.2 | queq dice:

    [...] RELACIÓN CON UN LINK, HACER CLICK AQUÍ [...]

Deja tu Comentario ↓