Content on this page requires a newer version of Adobe Flash Player.

Get Adobe Flash player

Steve McCurry

por Joia Magazine el 8 de noviembre de 2012

Por unos ojos verdes
Filadelfia, EEUU, 1950.
stevemccurry.com

por Constanza Briones

Hay cierta satisfacción en sobrevivir al peligro cuando tienes la certeza de que llevas imágenes que ayudarán a personas al otro lado del mundo a entender el sufrimiento que otros atraviesan diariamente



¿Cómo presentar a una leyenda del fotoperiodismo, como lo es Steve McCurry? Quizás la manera más fácil es mostrar la fotografía de Sharbat Gula, la niña afgana que, con unos tremendos ojos verdes fue protagonista de la portada más famosa de la revista National Geographic en 1985. En esa fotografía se puede ver la mayor destreza de McCurry: mostrar, en una sola mirada, los sentimientos más profundos. Porque el trabajo de Steve no es fácil, la mayor parte del tiempo ha estado –y sigue estando– en zonas de profundos conflictos, sociales, políticos, religiosos, raciales y bélicos. Cinco continentes han visto recorrer su cámara por rincones escondidos y situaciones peligrosas, logrando reconocimiento mundial debido a su tremenda historia y a la sensibilidad que demuestra tras el lente. Los sujetos que fotografía normalmente están pasando por momentos difíciles, y cada retrato requiere ganar su confianza con mucho respeto y agudeza. La forma de vestir, una mirada o cualquier otro detalle en una persona llama la atención de Steve aunque esté en medio de un montón de gente. Después de eso tiene unos 15 segundos para invitar a ser protagonista de una de sus fotografías. Y así ha contado parte de la historia del mundo desde hace más de 30 años.



Un niño de Filadelfia

Steve nació el 24 de febrero de 1950 en Filadelfia, Estados Unidos. Era el menor de tres hermanos y vivía una vida común y corriente hasta que a los 8 años muere su madre. Al poco tiempo su padre, abrumado por estar al cuidado de tres activos niños, decidió enviarlo a un internado. McCurry siempre fue inquieto y el régimen del internado no compatibilizaba en nada con su carácter. Intentó escapar muchas veces hasta que después de un año logró volver a su casa, aburrido y enojado.

Cuando salió del colegio no tenía muchos proyectos y menos pensaba en viajar por el mundo hasta que trabajando para una compañía farmacéutica comenzó a conocer gente de distintos países y culturas. Ese hecho cambió su vida. Fue a la universidad a estudiar cine y cuando se encontraba trabajando para un diario de Pensilvania apareció la fotografía. Y llegaron también, como nunca se imaginó, muchísimos viajes.



Sharbat Gula

Su carrera como fotógrafo de periódico comenzó a crecer y llegó a cubrir la guerra en la Unión Soviética. En 1984 ya era un fotógrafo con algo de experiencia cuando, vestido con las ropas típicas del país, ingresó a Afganistán para cubrir la guerra. La historia dio un giro cuando, recorriendo un campamento de refugiados en Peshawar, región de Pakistán, se encontró con las voces de varias niñas que provenían de una carpa. Era una escuela provisoria para las niñas del campamento. Pidió a la profesora permiso para fotografiar a unas niñas, entre las que estaba Sharbat Gula. Se unieron la luz, lo que llevaba puesto, la mirada y el difícil momento que vivía su pueblo, para que la niña entregara a Steve su famosa mirada verde. Después de eso vino la portada para National Geographic, el premio Robert Capa al mejor reportaje fotográfico y el reconocimiento internacional.

Steve McCurry ha estado en los conflictos más difíciles del último tiempo, como Iran-Irak, la guerra del Golfo Pérsico, Afganistán y Filipinas. Sin duda su trabajo es peligroso; en varias ocasiones ha sentido miedo, como cuando el avión ultraligero que montó para fotografiar un lago en Yugoslavia cayó en picada sobre el agua, o como en Afganistán, cuando cayó una bomba a 30 metros de su habitación. Sobre el peligro Steve comenta: “Aunque no ando buscando problemas ni peligro, estos son un aspecto innegable del mundo en que vivimos. Hay cierta satisfacción en sobrevivir al peligro cuando tienes la certeza de que llevas imágenes que ayudarán a otras personas a entender el sufrimiento que otros atraviesan diariamente”

Casi 17 años después y con muchas historias al hombro, el fotógrafo encontró nuevamente a la niña, que ahí supo se llamaba Sharbat Gula. Ya era una mujer de 30 años y se había casado a los 13, poco después de la fotografía. Tenía tres hijas. No había vuelto a ser fotografiada, y no tenía idea de que su cara era conocida en todo el mundo. Steve la retrató nuevamente y la historia fue relatada detalladamente en una edición especial de la revista National Geographic.



Un trabajo de amor

La atracción de McCurry por los países budistas como Birmania, Bután o Tibet comenzó desde los primeros viajes, y los considera como lo más increíble que ha visto. Desde la diversidad de personas hasta los colores son razones para que Steve ame a este pueblo cálido y hospitalario. Actualmente trabaja en un proyecto sobre el budismo para el que ha recolectado material durante varios años.

Cuando no está viajando vive en New York, aunque casi nunca está ahí. La mayor ambición y deseo de Steve McCurry es viajar y explorar el mundo, por eso casi siempre está lejos: “Viajar y explorar es lo que siempre quise hacer con mi vida, y la fotografía me ha ayudado a satisfacer esta urgencia. Cuando estoy en mi estudio, de vuelta en Nueva York, siempre estoy buscando la próxima gran aventura, y no es un problema para mí dejar lo que otros consideran comodidad… la carretera es mi verdadero hogar.”



Comentarios: 3 Comentarios.

3 Comentarios en “Steve McCurry”

  1. ALLAIN dice:

    MUY BUENA EDICION FELICITACIONES

  2. Nicolas dice:

    Buen artículo.

    Gran trabajo el que hacen. Saludos

  3. [...] capo de Steve McCurry, que entrevistamos en Joia 25, publicó la semana pasada una nueva serie de fotografías llamada “Family and [...]

Deja tu Comentario ↓