
Takayuki Hori se preocupa por cómo la contaminación afecta a un sinfín de especies nativas de Japón y en respuesta a ello crea un trabajo en el que une la milenaria técnica del origami con la tecnología del último siglo. De esta forma presenta Oritsunagumono, una colección de origami con la que transforma papeles inanimados en especies en riesgo de extinción. Cada uno de estos papeles lleva impreso el esqueleto de la especie en rayos x creando una atmosfera tétrica y de alerta.





































